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sobreyurigagarin

Asombros

Cosmología humana

El mundo es necesariamente como es porque hay seres humanos que se preguntan por qué es asi.

 

El principio antropológico cósmico.

Y no por ello carece de "verdad", solo hay que observar lo obvio para darse cuenta:

  • Casi toda la masa del Sistema Solar está en planetas gaseosos, pero sin embargo vivimos en un planeta rocoso.
  • Casi toda la masa del Sistema Solar está en el Sol. En cambio, vivimos en un planeta.
  • Casi todo el volumen del sistema solar es espacio interplanetario. Sin embargo, vivimos en una atmósfera.
  • Casi toda la materia ordinaria del universo está compuesta de hidrógeno y helio. Y sin embargo los seres humanos estamos hechos de elementos pesados.
  • La mayoría de las partículas del universo de materia ordinaria son fotones. Y sin embargo, estamos compuestos de bariones y electrones.
  • La mayor parte de la materia del universo (por su masa) es materia negra. Y sin embargo, somos materia ordinaria.
  • La vida del universo después del Big-Bang es casi con toda seguridad infinita. Y, sin embargo, vivimos en la actualidad a sólo unos pocos miles de millones de años de su origen: un intervalo finito.
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    Una buena inversión

    Alguien dijo una vez: “Todo lo que va, vuelve; todo lo que se da, se recibe”

     

    Cuenta la historia de un granjero pobre escocés, que se apellidaba Fleming, que un día, mientras estaba realizando sus tareas cotidianas, oyo que alguien que pedia auxilio desde un pantano cercano. Apurado corrió al lugar del que procedia la voz y allí encontró, enterrado hasta la cintura en el fango húmedo, a un muchacho de 10 años que aterrado, gritaba y se esforzaba inúltimamente por librarse. El granjero, sin dudarlo ni un segundo, se metió en el pantano y salvó al muchacho de lo que podria ser una espantosa muerte.

     

    A los pocos días, llegó un carruaje elegante a la granja.Un noble, salió de él y se presentó como el padre del muchacho al que el granjero había ayudado a salir del fango. “Me gustaría recompensarle de alguna manera-dijo el noble-. Has salvado la vida de mi hijo”.”Muchas gracias, pero no puedo aceptarlo; cualquiera habría hecho lo mismo que yo hice”, contestó el granjero escocés. En ese momento, un pequeño de tres años apareció en la puerta de la cabaña.”¿Es ese su hijo?”, pregunto el noble.”Sí”, contestó el granjero orgullosamente. A lo que el visitante añadió: “Le propongo hacer un trato; permítame proporcionar a su hijo el mismo nivel de educación que disfrutará el mío. Si el muchacho se parece a su padre, no dudo que crecerá hasta convertirse en un hombre del que tanto usted como yo estemos orgullosos”.

     

    El granjero aceptó y su hijo asistió a las mejores escuelas de Inglaterra. Con el tiempo, se graduó en la Escuela Médica del Hospital St. Mary’s, de Londres, y acabó siendo conocido como el doctor Alexander Fleming, premio Nóbel de Medicina gracias al descubrimiento de la penicilina. Muchos años después, el hijo del mismo noble que fue salvado de aquel pantano, enfermó de pulmonía, curándose gracias a la penicilina de Fleming.

     

    El nombre de aquel noble quien invirtió en los estudios del hijo del granjero escocés era Lord Randolph Churchill. El de su hijo, Wiston Churchill,  primer ministro inglés y premio Nóbel de Literatura.

     

    Esta historia es una maravillosa fábula de patriotismo inglés.

    Más rápido que la voz

    En la noche del 14 al 15 de octubre de 1947, Chuck Yeager consiguió dejar atrás a su propia voz...

     

     

    El avión Bell X-1, se dejó caer desde el vientre bombardero pesado B-26 para alcanzar Mach 1.06, más de 1.230 km/h. Después de 50 vuelos fracasados, el ruido seco que nunca había sido escuchado era noticia por fin, el ser humano podía ir más rápido que el sonido, el ser humano no tenía límites.

    Cincuenta años después, el 13 de octubre de 1997, se volvió a romper la barrera del sonido, pero esta vez sobre la tierra, con el Thrust SuperSonic Car (SSC), y dos días después Andy Green  superó todas las marcas dejando la velocidad máxima en tierra en Mach 1.016, unos 1.232 km/h

    Sin duda en estos días, de retrasos en los cercanías y en las líneas autobuses, la puntualidad en la hora ha dejado de ser una ilusión humana.

     

    Una idea de Microsiervos

    Cómo desactivar una bomba atómica

    Hay momentos en la vida en la que uno se puede encontrar pequeñas dificultades, seguramente si eres familia de Jack Bauer sabrías que hacer en menos de dos cortes publicitarios de un solo capítulo de 24, pero para aquellos descarriados, un manual sencillo reducido en varios pasos importantes:

    1. Desconecta los cables de la pila.
    2. Quita el disparador, puede ser de plutonio o radiactivo, y aunque la bomba pueda explotar ya no será como Hiroshima.
    3. Aparta el explosivo convencional, al ser muy inestable, cuidado con el tembleque de las manos.
    4. Separa las masas de Uranio 235, necesitaras al menos unos buenos guantes para las partículas α ...
    5. Si todo esto no te funcionó, dadnos un toque para contar que salió mal.

     

    Visto en Wired

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    La odisea de Shackleton

    Arriba, en la fotografía, tomada el 5 de enero de 1915, un grupo de hombres juegan al fútbol sobre la soledad de la Antártida. Al fondo, un barco les espera en mitad de la nada. Ninguno imagina que serán los últimos instantes de felicidad en mucho tiempo. En apenas unos días, los inmensos bloques de hielo se tragarán el “Endurance” y lo aplastarán como si fuera de papel. Sus 28 tripulantes quedarán atrapados en un témpano flotante y viajarán a la deriva durante más de veinte meses, en la mayor pesadilla de supervivencia jamás imaginada. 

    Sir Ernest Shackleton ya era un veterano del continente helado, y preparaba una nueva expedición: Imperial Trans-Antartida Expedición, también como llegaría a ser conocida la Expedición Endurance, por tanto, sabía qué tipo de penurias y dificultades le esperaban a él y a los hombres que le acompañaran. Y así lo reflejó en el anunció que puso en los periódicos:

    "Se necesitan hombres para viaje arriesgado. Poco sueldo, mucho frío, largos meses de completa oscuridad, peligro constante, regreso a salvo dudoso. Honor y reconocimiento en caso de éxito."

    Shackleton se encontró con muchas respuestas a su inquietante anuncio de trabajo y pudo formar un equipo de 28 hombres. El objetivo era atravesar el continente helado en trineo, pasando, por supuesto, por el extremo sur del planeta. Con esa intención zarpó el barco Endurance de Londres el 1 de agosto de 1914, dejando atrás una Europa que empezaba a hundirse en el abismo de la Primera Guerra Mundial. Shackleton y sus hombres se enfrentarían a otros enemigos: el frío, el mar, el silencio y, sobre todo, al hielo.

    La idea consistía en atravesar la Antártida recorriendo la mínima distancia posible; por ello se escogió Mar de Weddell como punto de entrada, y también por la misma razón se escogió como salida la Isla de Ross, después de que Shakleton y sus hombres a trineo hubieran pisado el Polo Sur en la Navidad de 1915. Casi nada de esto sucedió. Los planes se torcieron a medida que la travesía por el Mar de Weddell se vió dificultada por las grandes masas de hielo que rodeaban el barco. El Endurance rompió innumerables placas, abriendo un pasillo por el que seguir su rumbo…

    Pero en la madrugada del 18 al 19 de enero de 1915, el navío quedó bloqueado por el hielo a 160 km de su destino. El Endurance no volvió a navegar nunca más, fue aplastado por las masas heladas el 27 de octubre de ese mismo año. Quedando en el desamparo a los 28 tripulantes.

    Más allá de la crudeza del viaje y los elementos, lo que diferencia a la expedición del Endurance de las demás es ese ojo que les miraba. Durante los largos meses de agonía, la cámara del australiano Frank Hurley no se pierde ni un detalle. Hurley retrata el barco y a su tripulación desde todos los ángulos posibles. Sus imágenes, transmiten una peculiar sensación de realidad. Tan misteriosas como emotivas, tan amenazadoras como fascinantes, foto a foto, Hurley traza un catálogo escalofriante de la soledad de aquellos hombres en mitad de los hielos. Tal vez por eso, s Hurley toma en aquellos días las mejores fotografías que jamás se hayan hecho sobre el hielo.

    Los expedicionarios creían que con el deshielo liberaría el Endurance, pero el barco, a pesar de su nombre, no resistió la presión del hielo, escorándose cada vez más. "Hemos decidido abandonar la nave - escribe Shackleton en su diario – Está siendo aplastada, más allá de toda posibilidad de ser recuperada". Así que se trasladaron fuera de la nave, a un improvisado campamento base. Cuando el barco se hundió, la decisión estaba clara para Shackleton: el objetivo sería salvar a sus hombres. La travesía antártica se convirtió en una lucha por la supervivencia.

    Los ventiocho hombres y los perros de trineo arrastrando los tres botes salvavidas del barco durante millas, la falta de provisiones, el sacrificio de los perros, sirviendo posteriormente de comida para los hombres, estos últimos transmutados en perros y arrastratando los botes, el deshielo del mar de Weddell y el obligatorio embarque en busca de tierra firme, la llegada in extremis a Isla Elefante, una roca deshabitada perdida en los confines del mundo, por donde no pasaba ninguna ruta marítima, después, la escisión del grupo para que Shackleton y cinco hombres más embarcaran en uno de los botes reconstruidos, en busca del punto de partida del viaje, la Isla de Georgia del Sur donde si está habitada. Una infernal travesía de 1.300 km que el hambre, el cansancio, las tormentas, el furioso mar y el frágil bote de 6 metros de eslora hacen si cabe más heroica esta odisea.

    Cuando tocan tierra en Georgia del Sur, lo hacen al otro lado de donde se encuentra el puesto ballenero noruego, por lo que el reducido grupo de seis hombres vuelve a dividirse. Dos de ellos están demasiado débiles, por lo que se quedan en el punto de desembarque, al ciudado de un tercero. Mientras, Shackleton, el Capitán Worsley y el segundo oficial Crean se disponen a travesar los 30 kilómetros que les separan de su destino a pie, cruzando montañas nevadas y glaciares. Al fin, 36 horas después, tres fantasmas demacrados entran en el puesto ballenero, el día 15 de mayo de 1916… de donde habían zarpado año y medio antes.

    Enseguida se encargan de volver a por los tres hombres varados al otro lado de la isla y organizan el rescate los ventidós que esperan en Isla Elefante, hambrientos y soportando el frío del invierno austral dentro de los dos botes, fueron necesarios nada menos que cuatro intentos para poder volver a reunirse con ellos, tres meses y medio angustiosos, el 30 de agosto de 1916. Por fin toda la tripulación, veintidos meses después, volvieron a casa.

    Veintiocho hombres salieron de Inglaterra y veintiocho volvieron a ella. Ni un sólo hombre muerto. Algo completamente fascinante, que convierte este fracaso, ya que nunca llegaron a pisar la Antartida, en un titánico triunfo frente a las adversidades.

     

    Una idea sacada de Fogonazos.

    Recibiendo señales extrañas

    El 4 de octubre de 1957 la tierra se despertó con la noticia más impactante hasta la fecha, el hombre había enviado el primer artefacto al espacio, el Sputnik I:

    La Unión Soviética sorprende al mundo con la noticia del lanzamiento en órbita terrestre del primer satélite artificial, los ojos del mundo se tornan entonces a la ciudad de Moscú desde donde se informa al mundo de la sorprendente rapidez con la que los soviéticos lograron tal proeza. En Norteamérica los ciudadanos estadounidenses empiezan a pasar por una paranoia misilística, la posibilidad de que los rusos puedan enviar misiles desde satélites o puedan incluso desarrollar misiles tierra - tierra que viajen desde Moscú o desde la Siberia a las principales ciudades norteamericanas provoca la airada protesta de los norteamericanos. Y no es para menos, demostrando al mundo su desarrollo tecnológico los soviéticos envían nuevamente al espacio un segundo satélite artificial: el Sputnik II lanzado el 3 de Noviembre de 1957 con una sorpresa aún mayor y hasta ese instante sin precedentes: el Sputnik II llevaba a bordo un ser vivo; una perra llamada Laika.

    El Sputnik I solo trabajaba en dos frecuencias de radio, y durante tres semanas, el tiempo que le duraron las baterias química, dio a conocer como estaba formada la capas más externas de la atmosfera. Ahora cincuenta años, solo recordar lo pequeños que fuimos al escuchar la primera llamada desde espacio:

    Grabación de la señal de Sputnik I

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